Para llegar a la instancia de final hay que:
1. Cursar la materia, obvio. Y saber que aunque hayamos obtenido un 10+ felicitado, vamos a tener que dar el bendito final. Antes de finalizar la cursada, hay que escuchar los consejos de los profesores. Entre ellos:
- “Presentense en la primera fecha que hay menos gente”
- “No dejen la materia hasta que se venza… porque no los vamos a aprobar”
- “Preparen un tema” (voy a volver sobre esto mas adelante)
2. Estudiar sobre lo ya estudiado. Mágicamente uno tiende a olvidarse lo ya estudiado, subrayado, resumido y comentado. Entonces nos encontramos ante textos completamente nuevos para nosotros, lo que genera un estado de pánico atroz. Además, parece que todo el mundo está contra nosotros: estamos cansados, tenemos sueño, nos enfermamos, tenemos que hacer horas extras en el trabajo, hay más compromisos sociales que lo habitual. Y el tiempo para estudiar para esfumarse como arena entre los dedos.
3. Preparar un tema… ¿Por qué? ¿¿¿POR QUÉ??? Encima que hay que estudiar otra vez, ¿hay que preparar un tema? Preparar ese tema es como hacer un mini-ensayo, un mini-trabajo práctico. Y encima que vamos contra reloj con el tiempo de estudio, ¿hay que preparar un tema?
4. Personalmente, el día antes de rendir siento que ya no sirve de nada estudiar lo que no aprendí hasta ese momento. Asi que estoy en una burburja onda Bob Marley, soy paz y amor. Me acuesto temprano y todo. Pero por la noche no duermo, sueño con la instancia de final y termino levantandome super temprano. No desayuno, no almuerzo, no como, no nada. Tengo nauseas, mareos, dolores en general, fiebre, y en ese estado patético salgo de casa rumbo a la facultad.
5. En la facultad ruego por ser una de las primeras en anotarme en la lista para rendir (es por orden de llegada), asi no tengo que sufrir la espera. Otra vez creo que lo que no llegué a estudiar, es inútil repasarlo/re-leerlo/estudiarlo minutos antes de inmolarme ante un profesor.
6. Me llaman. Una voz dice mi nombre en medio de la multitud. Trato de ubicarla. Me dirijo. Paso a un aula vacía y me siento frente a una persona. Si tengo mucha mala suerte, son dos o tres profesores.
7. Uno de ellos me pregunta: “¿De qué querés hablar?”. Y ahi largo mi monólogo, el famoso tema que tuve que prepaparar mientras ni siquiera tenía tiempo para estudiar. La mayoría de las veces ni siquiera te lo dejan terminar (¿tanto tiempo preparando esto para que ni siquiera me lo dejen terminar? Si).
8. Luego, empieza una suerte de ping pong de preguntas y respuestas de Feliz Domingo. Hay que contestar todas bien. Una mal o dudosa puede hacer caer todo lo logrado hasta el momento.
9. El tiempo pasa mucho más rápido de lo que uno cree. Veinte minutos pueden parecernos 5.. Uno sale y no sabe ni qué hora es ni dónde está parado, ni reconoce las caras de las personas con las que cursó un cuatrimestre completo y que están ahi afuera esperando que uno les cuente TODO. Yo, siempre, me olvido de todo lo que me preguntaron apenas salí.
10. La espera… otra vez. Hay que esperar afuera el veredicto. Una especie de “Bailando por un sueño” académico. Hasta que vemos que el profesor sale con nuestra libreta, nos saluda y se va. Abrimos la libreta en soledad y ahi:
a. La felicidad y el alivio por haber aprobado una materia más y estar más cerca del final.
b. La ira contenida explota por no haber podido convencer al “Jurado” que sabíamos los contenidos mínimos (parecen ser los máximos en el final) de la materia. Por suerte nunca me pasó… todavía.



Hay Eva
es tal cual lo describis vos
mientras lo leia, sentia que estaba rindiendo un final
odio el maldito tema a eleccion que me lo aprendo como loro, lo repito perfecto antes de entrar… y cuando el profesor dice q tema eligio ya empieza el tartamudeo, el tembleque, me pierdo, empiezo por el final ji ji y esas cosas
suerte q no tenes hambre ami me agarra ansiedad y no puedo parar de comer!
ja ja
me siento mal mareada descompuesta, pero bueno crei que esos sintomas eran solo para los primero finales , pero ya rendi 25, y sigo igual!
o peor por la presión de tener que dar solo 3 mas y terminar, si al fin terminar con esos sufrimientos de los finales orales, obligatoriios, materias anuales gua
bueno me despido
buen fin de!
nos vemos mañana en la party!
Dios que cosa… Cuántos recuerdos… de solo pensarlo me descompongo, me falta el aire, me dan ganas de fumar y transpiro… la verdad que los primeros finales los sufrí después te vasa acostumbrando, pero el m,iedo no lo perdes nunca…
¡Un abrazote!
Me pasó todo eso. El momento de la espera afuera es fatal a menso que sepas que aprobaste pero igual, te duran los nervios, no quiero volver nunca más como dice el profe.
Y lamentalbemente tenemos que volver cada tanto.
Saludos
Qué sensaciones. ¿No escuchaste nunca en la carrera de comunicación a un profesor decirte que una buena nota tiene que provocar en el lector lo mismo que siente el que lo vivió? Bueno, esta nota provocó en mí ese efecto, estoy temblando, y estoy a 3 finales de terminar las 39 benditas materias de nuestra carrera.
Sí, y a decir verdad, encontré este blog porque no tenía ganas de ponerme a leer los textos de la unidad 1 de Políticas, que tengo que dar libre dentro de 15 días… y ahora siento como si estuviera escribiendo mi diario íntimo y no en tu blog… perdón.
¡Qué bien que recreaste ese ambiente!, al que agregaría que uno puede sentir un vacío silencioso en su mente cuando el pasillo en que estás esperando para entrar está colmado de 130 estudiantes que están hablando, repasando, fumando como escuerzo (es mi caso), o hablando del partido del domingo o del novio (cómo hacen??), y esperando a ver si la mesa se desdobla para el día siguiente (cosa horrible si tenés el número 117), pero hacés lo imposible por rendir ese día.
Después de leer tu post, y sentir el vértigo en mis venas, vuelvo al estudio de Roncagliolo y Oslack y O´Donell. Gracias otra vez por expresar esto que uno vivió y aún vive en la carrera.