Tuve un sueño horrible. Y según dicen las malas lenguas, hay que contarlo para que no se cumpla. Como no sólo fue feo, sino realmente retorcido, voy a contarlo. Ya lo dije: se trata de un sueño, y como bien dijo Freud en “La Interpretación de los Sueños”, estos parecen larguísimos en lo “vivído/soñado”, pero al pasarlos al papel sólo ocupan unas pocas líneas.
Resulta que ese día había salido del trabajo con rumbo a la casa de mi novio/pareja/compañero/amigo especial (como prefieran llamarlo). Apenas entro en la casa, su mamá trata de avisarme algo. Y obvio que no la escuché ni me detuve a preguntar qué es lo que me había dicho. Seguí mi camino como si nada hubiera pasado. Subo las escaleras, abro la puerta de su habitación, y ahi lo veo: acostado, mirando la tele, con una de mis ¡¿amigas?!.
Me enojé tanto que no me salían las palabras (y, dicho sea de paso, esto me sucede muy frecuentemente en mis sueños. O no puedo hablar, o no puedo correr, o no puedo marcar un bendito número de teléfono correctamente). Pero el asunto es que ÉL sí me entendió que YO estaba que explotaba en cualquier momento cual bomba molotov. Acto seguido, salió afuera conmigo.
Como en los sueño ocurre algo que se llama desplazamiento, nos encontrabamos en su casa, pero obviamente no era su casa. Había cambiado la “locación”. Asi que en vez de estar en la escalera que hay en realidad, estabamos en un balcón antiguo. Le pregunté qué hacía ahi ELLA, y me dijo que no sabía.. que había ido a visitarlo solamente. Y yo… le creí…
Entonces me dijo que él igualmente ya se tenía que ir. Repentinamente apareció ELLA, que le dijo “nos vemos allá”. ¿Quéééé? ¿Estoy en la dimensión desconocida o qué?Finalmente, ELLA se fue y ÉL y YO entramos al cuarto. ÉL me repitió que no sabía nada de por qué estaba ahi… y YO, nuevamente, le creí…
Me suena el teléfono. Era ELLA. Le pedí explicaciones. Y me las dió la muy caradura!!! Me dijo que le gustaba y que me lo iba a sacar porque ya estaba cansada de estar sola. Se que le dije de todo, pero ahora no recuerdo qué es “de todo”, y le corté. Suena el celular, pero de ÉL. No la atendió.
En eso, le digo a ÉL “qué lindo celular”. “Es nuevo”, me dice. Y agrega: “¿Querés que los intercambiemos?”. Fin del sueño. Me desperté.
Así de loca es la menta humana. Uno sueña, se irrita, se rompe la cabeza tratando de descifrar el “mensaje oculto”, y ¿para qué?: para nada. ELLA sigue siendo mi amiga y ÉL… bueno, ÉL me espera, otra vez, a la salida del trabajo.

