“Siempre se van contando las llamadas al SAME y el año pasado se habían reducido”
Maria Eugenia Cardelo, de 22 años, se recibió en marzo de Psicopedagoga, y desde el año pasado es maestra de 6º y 7º grado del Apoyo Escolar San Francisco de Asís, de Béccar. Su curso tiene 17 alumnos. La mayoría son de la villa San Cayetano y sólo cuatro de ellos viven en La Cava. El Apoyo San Francisco tiene la particularidad de ser el único apoyo escolar al que pueden asistir chicos de dos barrios diferentes que además, están enfrentados.
- ¿Cómo viven la pelea entre los que son de la villa San Cayetano y de La Cava?
- Yo conocí a otros apoyos escolares y generalmente son gente del mismo barrio. Pero acá lo que hacen es juntar a los dos que ya sabés que hay pica, viste que se conoce esto. Siempre hay problemas, pero ahora se están llevando muy bien entre los chicos. Aparte está bueno porque ahora se conocen. Y a veces se aparece alguno de La Cava allá [en la villa San Cayetano], entonces uno le dice: “No, a este lo conozco”.
- ¿O sea que ahora pueden circular?
- Claro, estamos mejorando un poco eso. Antes no. Antes apenas había alguno de La Cava, se peleaban entre ellos.
- ¿Se peleaban entre los más chiquitos o entre los más grandes?
- Entre todos. Entre los más chiquitos, los más grandes. A partir de 4º grado son lo que más problemas te dan. Pero los chiquitos también, son chiquitos pero tienen ganas de pegar. El Apoyo está bueno porque trata de unir esos dos mundos, y entonces somos todos uno. Igual la mayoría acá son de la San Cayetano y hay una minoría que es de La Cava.
- ¿Los integraron fácil a los chicos de La Cava?
- Y… esto igual funciona hace 7 años o más, hace 10 años que está el Apoyo. Ya desde esos años se empezaron a juntar a los chicos de La Cava y de San Cayetano, pero siempre es difícil, siempre hay como más resistencia a los nuevos. Ahora hay una mayor integración, no veo tan marcada la diferencia.
- ¿Cómo están ahora en comparación con los primeros años del Apoyo?
- Ahora están mucho mejor que antes. Yo entré el año pasado. Me contaban que antes las maestras duraban un día porque no soportaban la agresión, la falta de respeto. Cosas así, te trataban muy mal. Llamaban al SAME cada dos por tres porque se lastimaban. Siempre se van contando las llamadas al SAME y el año pasado se habían reducido no sé a cuánto, bajó un montón la cantidad de llamadas. Este año casi nada, con lo que va del año. Ya no está habiendo tantos problemas de violencia. A veces se agarran mal y es verbal, pero antes era verbal y ya llegaban a los bifes. Se agarraban entre varones y mujeres.
-¿Si llega alguien nuevo le hacen la vida imposible?
- Siempre pasa eso de que le hacen todo un proceso de adaptación, de pagar el derecho de piso, porque los chicos son re “te hago la cruz”. Pero este año entraron dos y por suerte en mi curso estuvieron re bien, porque ya se conocían, porque eran de San Cayetano. Uno era primo de otro chico del curso. Por lo menos no hubo problemas de integración. Se empezaron a prestar las cosas. Yo había hecho para la bienvenida un afiche celeste y puse que había que llenar este cielo de estrellas, y cada uno era una estrella. Entonces como se agregaron, ellos mismos me dijeron: “Seño, tenemos que agregar más estrellas porque vinieron más”. Y vos te los comés, porque encima yo tengo los grandecitos, son de 12, 13 años, pero son así. Tienen esas cosas de muy nenes, no los ves tan maduros así, como que les gusta esa cosa infantil, y que no tiene nada que ver con la vida que llevan. Porque hacen cosas de gente más grande: cuidar a sus hermanitos… Pero tienen esta cosa infantil que te los comes, porque son ya son grandes y te hablan de las estrellas. Aparte las cosas que te dicen, son re dulces, pero tenés que agarrarles la vuelta. Son chicos re especiales.
-¿Van al Apoyo con navajas, cuchillitos, por ejemplo?
- No, esas cosas no. Nunca vimos que trajeran esas cosas. Son chicos dentro de todo buenos. Nunca estuvieron metidos en cosas raras. Siempre que se lastiman es por peleas y golpes. Con una piedra, por ejemplo.
-¿Pasaba que se peleaban en el colegio, salían y después se agarraban afuera?
- Si (contundente). El año pasado las chicas. Las chicas no sabés lo que eran, venían todas rasguñadas. Y te decían “no, porque me agarre con una que no va al apoyo escolar”. Me cuentan que van a la misma escuela. “Que se hacía la linda y que yo le dije vení que te voy a dar”. Y claro, llegó toda rasguñada. Se filmaban, como ahora. Este año no sé, por ahora no escuche mas nada. Pero antes venían todas lastimadas.
Problemas de conducta
- ¿Los problemas de conducta son con los compañeros o con ustedes también?
- ¡Entre ellos y con todos! Tienen problemas para relacionarse. Se insultan, se hacen de todo. A veces también faltan el respeto a todos los que están ahí, porque tienen un día malo y empiezan con que “no quiero venir mas acá”. Les agarra la loca, porque vienen enojados con cosas que pasan en su familia. Son chicos que fueron abusados, maltratados, algunos vienen golpeados. Es comprensible porque vienen con esa carga y un día los agarrás cruzados y no te reconocen nada. Por eso hay que estarle siempre con paciencia. Es cuestión de ir trabajándolo día a día. Y es un trabajo con la familia. Es eso lo que más esta faltando.
-¿A vos te respetan como maestra o te tienen como a un igual?
- Ese es el tema, que a veces hay chicos que no respetan a nadie, ni a la directora. Son los de edad más grande que mi curso. Son los que a veces vienen cruzados y ya saben que sos la maestra, que tenés que respetarla, que no podés faltarle el respeto, ni insultar ni nada, pero cuando pasa eso está la sanción. La sanción que se hace ahí es que no pueden venir durante dos días al Apoyo, como una suspensión. Como a ellos les encanta venir… La otra vez, ¿viste que hizo dos grados? Bueno, para ellos no es obligación venir. Para la escuela sí, pero acá no. Y se vinieron todos. A mí me vinieron todos. Les gusta, es como… (piensa)
- ¿Es como un escape?
- ¡Claro! Tal cual. Para no quedarse en las casas, vienen. Aparte es la mañana, no es que es a la tarde. Se levantan con el frío que hace. Cuando los suspendemos ellos tienen que pensar y tienen que revalorizarlo y saber las cosas que están bien y las que están mal. Faltarle el respeto a una señorita, eso lo mas grave que puede pasar.
- ¿Qué es lo más grave que te hicieron?
- Casi siempre te insultan. O vos les decís que no a algo y tienen que respetarte. La parte de puesta de límites es lo que más cuesta y les cuesta a ellos. Los insultos, es ir directamente a la dirección. Aparte les hablas y les decís: “Si a vos yo no te estoy hablando así, ¿cómo vos me podés decir esto? Si yo te trato bien, vos tenés que tratarme bien. Yo no te estoy hablando mal, ni siquiera te estoy elevando la voz”. Cosas así. Y ellos te escuchan, y se van re enojados. Y claro, después te piden disculpas y todo, como un proceso.
- ¿Pero las disculpas salen de ellos o porque la directora los manda a pedir disculpas?
- Depende. A algunos les cuesta un montón reconocer que hicieron mal, porque vienen así ya, parte de su familia. Hay padres que son cualquier cosa, pero bueno, son los padres que les tocaron.
Amigos son los amigos
Sin embargo, Eugenia resalta el compañerismo que ha surgido entre los chicos que integran el Apoyo San Francisco, más allá de su lugar de residencia. La solidaridad se refleja, por ejemplo, cuando cuentan sus problemas personales delante de toda la clase:
- Ellos como que tienen confianza, se consideran amigos entre todos, llevan tanto tiempo que a veces lo cuentan delante de todos. Hay veces que lo cuentan, sino es aparte, vienen y te lo cuentan aparte. Pero generalmente lo cuentan delante de todos, pero escuchan, porque como entre ellos son muy amigos hay eso de amistad, de códigos. Pero sí, a veces se arman líos. “Que vos me dijiste, que yo te dije”. Vienen con problemas, y más de identidad porque es de adolescencia, de decir que “qué hago y quién voy a ser”.
-¿Se hicieron amigos después del Apoyo? ¿Se ven afuera?
- Es que ellos viven a tres casas, los de San Cayetano. Con los de La Cava también. Se invitan a los cumpleaños, y van allá a las casas. Es re lindo, porque cuentan: “Yo fui al cumpleaños de Tamara”. Y Tamara vive en La Cava y ellos fueron para allá. Por eso te digo. Los que son de La Cava a veces se invitan. Porque otra cosa que tienen es que los de La Cava son mucho más tranquilos que los de San Cayetano, no sé por qué. Entre los de San Cayetano, uno capaz vive a tres casas del otro y se conocen. A veces se dicen: “Che, ¿ayer así que te fajó tu mamá?”. ¡Así! Cómo se escucha todo… “¡Ayer cómo te dieron!”. Así se dicen, porque saben todo. Porque los padres no saben como poner límites, entonces la primera es el golpe. Y es lo peor.
El Apoyo como contención
- ¿Los padres acompañan a los chicos al Apoyo como si fueran al colegio?
- No. Algunos sí, a los más chiquititos. Pero la mayoría van solos. Los hermanitos más grandes los cuidan y van. Pero siempre van solos. A mí me pasan a buscar (se ríe), porque saben donde vivo. Una vez sola, después les dije: “Chicos vayan directamente, yo llego más tarde”. Pero se nota que quieren al lugar, porque se sienten parte del lugar, como que es un espacio para ellos y lo reconocen, porque ahí les damos todos los mimos. El día que llueve, lo que se hace porque vienen menos, es poner una película o se juegan juegos de mesa.
- Entonces en vez de faltar por la lluvia terminan yendo.
- ¡Claro! Los días de lluvia te vienen un montón. Es re loco porque yo qué, ¿a la mañana me voy a levantar para ir al Apoyo? Pero es así, se levantan. Yo me imagino que en esta edad no lo hubiera hecho. Pero ellos con la necesidad que están pasando, van.
- Además tienen que venir caminando porque hasta acá no tienen un colectivo directo.
- Por eso. Vienen igual, y se ponen a trabajar. Lo que también es llamativo es la ansiedad que tienen por hacer la tarea a la mañana. Vos apenas llegás, antes de tomar el desayuno, te dicen: “Seño, tengo que hacer la tarea. ¿Hay que hacerla toda?”. Le decís que sí, y van y se ponen a hacer la tarea, y dicen que sí o sí hay que terminarla, y se quedan adentro en el recreo. Por ahí se quieren quedar haciendo la tarea. Son responsables con eso.
- ¿A veces necesitan que vos empieces la tarea con ellos?
- Algunos. Los que tienen mucha predisposición empiezan solos, sino empiezan a molestar. A veces es eso lo difícil, que ellos son hiperactivos, pero ya de por sí porque son chicos que no se pueden quedar quietos. La atención la tienen 15 minutos y después no. También es difícil eso, mantenerlos quietos no se puede. Es que los chicos desnutridos tienen problemas de atención y eso de ser hiperactivos. No se quedan quietos, van y vienen.
- ¿Ellos tienen problemas de alimentación en general?
- Algunos, de acuerdo a como se alimentaron bien cuando eran muy chiquitos. Algunos son muy flaquitos, se les nota, tienen otro color de piel. Porque hay como distintos niveles. Algunos vos ves que traen el mp3 y otras cosas, y ves que están bien alimentados. Pero hay otros que vos ves la ropa y ahí te das cuenta. Vienen con las zapatillas rotas.
-¿Comen en el Apoyo?
- Sí. A las 8:30 se forman para desayunar. Vos entras al comedor, entran todos y se desayuna. Ahí le damos leche, si o si tiene que ser leche, y galletitas. Tres galletitas por chico, porque sino no nos alcanza para más. Después que toman la leche, a las 9 se forma para entrar a las clases. 11:50 se sale para formar y entrar a comer. Hay un menú específico, tiene que ser una alimentación buena. Ahora con todo esto que pasó [el desabastecimiento debido al conflicto del campo con el gobierno por las retenciones] tenemos mucha dificultad, porque no encontramos verdura, carne. Porque una vez a la semana se tiene que comer carne sí o sí. Y estos días no había nada, les dábamos arroz con papa y huevo y arvejas, porque no hay ahora carne ni verdura. La verdura se había ido por las nubes. Entonces teníamos que buscar gente que nos pueda dar otro tipo de verduras, era todo un lío.
- ¿En dónde consiguen las donaciones?
- Vamos al banco de alimentos, después también hay personas que dan verduras, fruta. Porque hay comida y postre. Postre es una banana u otra fruta. A veces se hace ensalada de frutas. O sino cuando no hay eso, se les da queso y dulce de batata. Algo de postre siempre se da. O capaz que hay un Rodhesia y se la llevan, o un alfajor. Sí es como parte del postre. Y después, las maestras, cuando los chicos trabajaron re bien en el día, se portaron bien o cualquier cosa, les dan un premio. Entonces para el premio, vos te fijás qué le podes dar. Siempre hay alfajores, hay Rodhesias.
- ¿El premio es para todos por igual?
- No. Te tenés que dar cuenta quién trabajó, entonces le das un premio.
- ¿Se ponen celosos?
- Obviamente, nos mandan al carajo. Pero es así. Ellos se tienen que dar cuenta de que si vos no tenés premio es porque no hiciste algo bien. Es como un premio-castigo, como lo que hace la psicología. Yo odio eso, pero cuando entré me dijeron que acá funcionaba así. No me gusta eso de premiar y que se compare. En realidad, es el refuerzo positivo, es darle el refuerzo cuando hiciste algo positivo, no se implementan castigos.
La maestra visita la casa de sus alumnos
Los maestros del Apoyo, los directivos y el Padre Pablo Berbegall, van dos veces por año a visitar a las familias de los alumnos a sus respectivas casas. Este año ya se visitó la villa San Cayetano, con la particularidad de que la Municipalidad de San Isidro está entregando casas a pagar a las familias, dentro del plan de urbanización del barrio. Lo mismo sucede con La Cava, pero visitarán a los alumnos que viven ahí después de mitad de año.
- ¿Cuándo fueron a sus casas qué pasó? ¿Fueron con los chicos?
- Los chicos están ahí, re contentos. ¡Imaginate que venga tu seño a visitarte a tu casa! Ellos se quedan a esperar a que llegue la maestra. Es así: nosotros les decimos que no va a haber Apoyo, pero que se queden en sus casas porque nosotros vamos a ir para allá. Vas por todo por lo que es Padre Acevedo, la calle principal, y vos los ves que están ahí en el barrio y que dicen: “Ahí vienen, ahí viene tal”. Y salen corriendo a recibirte y te dicen: “¿Te toca mi casa?”. Y le digo. “No, yo tengo que ir a tal casa”. Porque nos repartimos las casas. Están re contentos que va una a su casa y te muestran su cuarto, todo. Lo que más me llamó la atención es que, como ahora es algo nuevo, las casas son re lindas. Son como duplex, como las que están haciendo en La Cava. Los chicos y las familias están acostumbrados a vivir todos juntos, a dormir todos amontonados, son familias grandes y capaz que tienen dos cuartos y duermen todos juntos en un cuarto, y el otro cuarto lo usan para poner el lavarropas. Cuando a nosotras nos lo contaban: “Y acá pudimos poner el lavarropas”, con Alilú nos miramos sin poder creerlo. No dijimos nada, pero fue llamativo que usen un cuarto solamente para el lavarropas, y que sigan durmiendo juntos porque no pueden separarse.
- ¿Los chicos están contentos?
- Es algo que están re contentos y se les nota. Ahora se sienten más importantes, porque muestran su casa. Los cambia. Yo había ido el año pasado y nada que ver con cómo está ahora. Las casas que tenían algunos eran tipo pasillitos, era algo muy precario. Pero ahora cambió todo. Y todavía igual falta.
- ¿Los padres les cuentan sólo lo de las casas?
- Cuentan eso y después preguntan por los chicos, cómo van, te preguntan a vos cómo los ves, si hay algo que no te gusta. Siempre lo que nosotros hacemos es mostrarle qué hacen de bueno, porque como los padres continuamente los viven desvalorizando, uno tiene que decir: “No, pero está muy bien en esto”. O sea, no decirle lo malo, porque sino es peor. Siempre rescatarle lo positivo de los chicos que vienen, porque los chicos tienen problemas de conducta y problemas de aprendizaje también. Mas de conducta.
- ¿Los padres apoyan que ellos vayan de paseo, por ejemplo?
- Hay algunos que son terribles… Hay algunos que vienen a ayudar, vienen a lavar platos, porque se necesita. Hay otros que no. Tienen ocho chicos, mandan a cinco y ya está. Los mandan porque tienen muchos hijos. Pero hay otros que no, que saben lo que vale. Por eso lo que se trata es también trabajar mucho con las familias. Hay una asistente social y una psicóloga, que lo que tratan es trabajar ciertos temas para padres. La otra vez se trató el tema de límites y vinieron un montón de padres.
-¿Participan?
- En su medida vienen a escuchar. Como no son personas que están muy preparadas, tal vez les da mas vergüenza. Pero están, tienen un poco de apertura. Por esto de ir a los barrios a visitarlos, es como que los padres se sienten más cómodos. Ahí se animan a preguntar cómo van los chicos, cosas así. Por eso, las familias tienen que tener mayor protagonismo. Nosotros les mostramos [a los chicos] un modelo de que no se tiene que gritar, que no se insulten entre ellos o a mí, y si vos vas a las casas, es todo lo contrario. Entonces es la incoherencia. Y ellos saben que acá no pueden hacer todo eso que hacen en la casa.
“Yo quiero estudiar”
- ¿Tienen esos problemas de no saber que van a ser en el futuro?
- Si, por eso nosotros también queremos inculcarles que está bueno estudiar más porque es bueno seguir estudiando. Les agarra indiferencia o apatía, y dicen: “Para qué lo voy a hacer”. O tenemos que hacer la tarea y dicen que no tienen tarea, y hacen la actividad que les doy yo, que es más fácil y es más divertida, porque la consigna que nos dan a nosotras es hacer una actividad con divisiones pero no ponerle cuentas. Cosas así, más divertidas. A ellos les gusta hacer eso pero después no quieren hacer la tarea. Entonces después quieren que el Apoyo sea la escuela. Les agarra eso de que no quieren hacer nada.
- ¿Ellos tienen ganas de seguir estudiando?
- Yo lo que les hago hacer son textos de auto-conocimiento. Les pongo “me siento feliz cuando… “, “lo que más me gusta de la escuela es…” o “me gustaría aprender sobre…”. Ellos ahí empiezan a pensar, porque capaz que no les gusta hablar sobre esas cosas. Que jueguen con la imaginación aunque sepan que capaz no lo pueden hacer. Y se re emocionan con esas cosas. “Me gustaría aprender sobre mecánica”, me pusieron la otra vez. “Me gustaría aprender ingles”, me pusieron. Como que tienen ganas de aprender. Porque no te ponen “me gustaría aprender a bailar árabe”, te ponen cosas de la escuela o profesiones. Entonces vos te ponés a pensar que es algo que tienen ganas. Si a mí me preguntan eso pondría cualquier otra cosa, no pondría algo de la escuela.
- ¿Qué pasa si faltan mucho al Apoyo?
- Si faltan un montón se les dice que va a ir de baja porque hay que darle el lugar a otro. Si en el mes vino cuatro veces es re poco. Tienen que tener una constancia. Por eso siempre se les habla a las familias sobre qué es lo que pasa. Que si quieren venir tienen que hacer un poco de esfuerzo por venir. Pero generalmente vienen. Se nota que les gusta el Apoyo porque lo disfrutan y lo aprovechan.
- Ver también: Crónica: Apoyo Escolar San Francisco
- Informe realizado en junio de 2008. Taller de Expresión III – Gráfica; Cátedra Gómez. Universidad de Buenos Aires; Facultad de Ciencias Sociales; Ciencias de la Comunicación.
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[...] Entrevista a Eugenia Cardelo, Maestra de 6º y 7º grado. [...]